April 21st, 2006

El coche es un agujero sin fondo.

Iba yo ayer tranquilamente, de vuelta a casa por la autovía, en mi Opel Corsa de segunda mano con su L bien puesta en el cristal trasero. Vi al salir que estaba escasita de gasolina, pero le quedaba de sobra para acabar el viaje y me dije: "A la llegada al pueblo echo la gasolina".

Y estaba ya bastante cerca de casa, cuando empecé a oir un ruido en el motor. Una especie de zumbido. Y como nadie me había dicho jamás que cuando una escucha ruidos en el motor tiene que pararse y llamar a su seguro, pues seguí conduciendo. El zumbido paró, y pensé que a la vuelta ya se lo contaría a mi novio.

Total, que estaba yo entrando por la cuesta del Espino, cuando el coche empieza a zumbar cada vez más alto, y a bajar de velocidad. Yo, que sé de mecánica lo que un concejal de urbanismo de honradez, seguí acelerando a ver si por lo menos terminaba la cuesta, puesto que quedaba poco para llegar a casa. Pero cuando ví que el coche llegaba a cuarenta, me metí en el arcén, y menos mal, porque justo entonces se paró y empezó a echar humo.

Ni que decir tiene que me puse de los nervios.

Así que puse las luces de emergencia y saqué mi cantoso reflectante amarillo de la guantera. Cogí los papeles del coche, los del seguro, el móvil (que en ese momento se me antojó un invento glorioso), y me puse a buscar el teléfono del seguro. Con los nervios, no veía a qué teléfono tenía que llamar: "Central de Madrid... Central de Barcelona... Central de Sevilla... ¡al peo! Cero sesentayuno."

Ringring.
-Emergencias, dígame.
-Se me ha parado el coche en la cuesta del Espino y...
-Eso es el cero sesenta y dos.
-Vale, muchas gracias (mucho mejor que llamar al seguro, fue rapidísimo).

RingRing
-Guaria Civil, dígame.
-Oiga, que se me ha parado el coche en la cuesta del Espino y esto está muy peligroso, ¿qué hago?
-¿Ha puesto los triángulos?
-No, no los he podido sacar del coche.
-¿Por qué?
-Porque no puedo abrir el maletero.
-¿Y por qué no puede abrir el maletero?
-Porque no tengo fuerza.
-¿Que no tiene... ? Bueno, déme la matrícula a ver si su seguro tiene asistencia en carretera.

-Le di los datos que me pidió, y me dijo que me llamaría para avisar de qué servicio de asistencia en carretera me recogería.

Colgué, y volví a echarle un vistazo al coche. Estaba en el arcén derecho, justo al lado del carril por donde los camiones suben la cuesta. Para el que no la conozca, la cuesta del Espino es una cuesta con tres curvas muy cerradas que sube por el monte Espino, a la salida de Córdoba. Es famosa porque en menos de un kilómetro de recorrido tiene tres puntos negros (ahí es nada). Y mi coche, si bien estaba fuera del carril derecho, estaba muy poquito por fuera: las ruedas debían de estar a cinco centímetros de la línea blanca. Así que, en vista de que no podía abrir el maletero, eché para adelante el asiento de atrás: bingo, accedí al maletero desde los asientos y saqué los triángulos. En teoría debería poner uno delante y otro detrás, pero considerando la situación (una autovía), y que el punto era peligroso, los puse los dos detrás del coche, puesto que nadie iba a venir de frente.

Y me senté a esperar.

La parte II, cuando haya salido del trabajo.