September 7th, 2006

Aiko Toshi NO será emperatriz. ¡Enhorabuena desde aquí!

¿Sabéis cómo funciona la casa real japonesa, no? Sólo pueden heredar varones, y en línea patrilineal, esto es, que si la hija de un emperador tiene un hijo varón, este niño no puede heredar. Sólo el hijo del hijo, sin mujeres de por medio, que son peores.

No sé si sabreís, que hacía cuarenta años que no nacía un varón en la familia imperial japonesa. Hirohito era el emperador que rindió el país tras la segunda guerra mundial. Tras su muerte, el emperador es Akihito, y tiene dos hijos, Naruhito (el heredero), casado con Masako Owada (la víctima); y Akishino, casado con Kiko. Naruhito y Masako tienen una niña de cuatro años que es una monería, que se llama Aiko y que tiene los mofletillos más deseables de pellizcar de todos los infantes del globo, herederos al trono o no. Akishino y Kiko tienen dos niñas, a las que con mala leche o mal gusto han llamado Mako y Kako (no es el -ko, es que suenan todos iguales y queda muy feo).

Total, que los japos se pusieron a pensar en si cambiaban la constitución para permitir que la Über kawaii Aiko llegara al trono. En las encuestas, la mayoría de la población decía que estaba bien el cambio. Pero la minoría que se oponía, se oponía con furia. Los tradicionalistas dijeron toda clase de burradas: desde que Naruhito se divorciara (Naruhito tardó siete años en convencer a Masako de que se casara con él, y en todo ese tiempo se negó a aceptar a ninguna otra candidata: decir que está coladito por ella es poco, ni harto de güisqui se divorcia); que cogieran concubinas (vale el mismo motivo de antes, Naruhito adora a Masako, hasta el punto de que se atrevió a quejarse en público de que la casa real no la trataba bien); que cogieran a cualquiera de la rama colateral para que tuviera un bebé varón y lo adoptara la casa real... Parece ser que una mujer en el trono lo mancha. Porque, según ellos, un hombre podría influenciar a su esposa (será que las mujeres son débiles, influenciables y no merecen confianza). O, peor todavía, como dijo uno "Jo, es que si Aiko se va a estudiar fuera y se enamora de un extranjero con ojos azules y se casa con él, su hijo coge el trono". Debe de ser que los varones japoneses no se enamoran de extranjeras... será porque son menos débiles a los ataques del corazón que las mujeres. Y claro, un emperador de ojos verde mixto es una desgracia. ¿A qué vienen todos estos preliminares?

Para el que no se haya enterado, la princesa Kiko, acaba de dar a luz a un bebé varón. Lo que quiere decir que los jerarcas que dominan Japón se han salido con la suya, y ya no habrá cambios constitucionales para permitir a la primogénita del príncipe heredero, Aiko, sentarse en el trono del crisantemo. Algunos se han quejado de que Aiko ya no será emperatriz. Yo creo que eso es un fallo: desde luego, es peligroso que justo cuando se está planteando una reforma constitucional, la ultraderecha monte el pollo, y la princesa Kiko se quede sospechosamente embarazada a los 39 tacos (su hija menor tiene once años). Lo que debe molestar es que los cuatro gatos que parten el bacalao allí, han hecho todo lo posible porque no se realizaran cambios porque para ellos el cambio es malo, caca. Pero es para quejarse por quiénes dominan el país y hasta dónde llegan las presiones a las que someten a la gente para salirse con la suya, no porque Aiko no suba al trono. A "mofletillos" Aiko le ha tocado la primitiva. No ser la heredera al trono quiere decir no tendrá que aguantar una educación que ríete de los espartanos, renunciar a derechos tan tontos como el de moverse como quiera, comprar un helado sin permiso, tener un pasaporte, y vivir bajo un protocolo palaciego que el de Buckingham al lado es una cochiquera... Pues tendrá solamente una educación exquisita, pero cuando se case, saldrá de la familia imperial y perderá todos los "derechos" que ello implica. Eso sí, a la última que se casó y perdió los "derechos", le dieron un piso de lujo (en Tokio un piso grande no es ninguna bagatela) y unos 100 millones de yenes para que se acomode a la vida plebeya. Y hay gente protestando porque al nacer un niño, Aiko no será emperatriz. ¡Si el que tiene que protestar es el niño! Dentro de veinte años debería salir ante las cámaras diciendo que si Aiko es la primogénita, que se coma ella el marrón, que le están discriminando por ser un chico, que él también quiere escaquearse de la familia imperial y que le den cien millones. Oh, vale, simbólicamente, el chiquitín será superior... Pero en la vida real, será un pringáo, y después de lo que le han hecho a la mujer de Naruhito, encima va a ser un pringáo que no va a encontrar novia hasta el día del Juicio Final. Por lo menos novia normal, porque para casarse con un varón de esa familia hay que ser masoca, idiota, o una hipócrita, mentirosa y rastrera de mucho cuidado. Ninguno de los ejemplos ayuda a un hombre a ser feliz.

Pero, ¿las tres princesas? Tío, te casas con una princesita tó bien educada y bien puesta, y te dan un piso y cien millones. No son muy guapas (se parecen a los padres: mala suerte). Los hombres sí que no van a ponerle ningún pego a casarse con las chicas, porque una vez que se casan, rompen lazos con la familia imperial. Pero, ¿ese niño? Más les vale ir empezando a educarle a una novia desde ya, porque ninguna mujer se va a exponer a que le hagan lo que a Masako. En fin, por lo menos ahora la dejarán en paz (espero).