November 19th, 2006

Ooootra vez trabajando.

Ya me podían haber llamado antes, pero no. Ahora, justo cuando empieza a llover y hacer frío, me vuelven a llamar de Atento para coger llamadas. En el help-desk ADSL. ¡Por diooooos! Por mucho curso que me hayan dado (hace casi dos meses) y muchas aplicaciones informáticas que tenga, el hecho innegable, impepinable e inevitable es que no tengo ni puta idea de informática. Bueno, algo sé, pero no lo suficiente, y cuando el cliente tiene una duda que no viene en el programa resuelve-dudas, me atasco. Y el cliente se cabrea. Y me abronca. Y yo me entristezco. Pero tampoco tengo muchas más opciones.

Os cuento esto para que sepáis que si de aquí a diciembre hago menos comentarios en vuestros diarios, contesto a menos memes y respondo más lentamente... Que tengo excusa. Se llama 9,98 euros y es lo que me queda en la cuenta corriente (no es coña). Así que necesito el empleo, y como lo necesito, no tengo tiempo para contestar a todo lo que pongáis. Aunque me haya fijado en los coches de Yato y Tensh1, en todos los vídeos que han puesto Sofi y Mika (los del salón y los jachondísimos de la polka), y las entradas de Joe. Si no escribo, es porque no tengo tiempo, a cuenta del trabajo.

Y, he estado haciendo otra cosa... Cómo era... Ah, sí: tengo que organizar una boda. Es el 28 de abril del año que viene. Así a lo tonto, ya me he comprado el vestido, pero los del salón de bodas que me gustaba ya estaban ocupados y no sé qué voy a hacer. Y tengo que contratar un autobús, enviar las invitaciones, solicitar confirmación de asistencia, averiguar qué peinado me puedo hacer con los pelos costrosos que llevo... Un follón. Pero follón, porque cuando una se casa quiere que todo salga bien, y que en las raciones de jamón haya mucho jamón, y en el cóctel de marisco haya en verdad gambas y no delicias de mar de ésas. Bueno, yo quería casarme echando una firmita en el registro civil, y luego irme a almorzar con mi madre y mi suegra y disfrutar de los quince días de vacaciones que le darían a mi novio por habernos casado. Pero mi madre dijo que de eso nada, que aquello iba a ser un cutrerío, que así no le hacía ilusión, que sólo me iba a casar una vez, y que me casara en condiciones. Y yo le dije que para casarme como ella quería no tenía un duro, porque eso cuesta un dineral. Y ella me dijo que me ayudaría. Así que espero que entre mis suegros y mi madre puedan pagar el convite, porque si no voy a tener que estar haciendo tortillas de patatas para la boda con un mes de antelación. Yo no sé para qué me meto en este fregado, si José María y yo decidimos casarnos porque a él le iban a desgravar en hacienda... Primero nos íbamos a casar por lo civil, en el Alcázar de Córdoba. Luego estaba ocupado para todo el 2007, y mi suegro nos cogió sitio en una iglesia. Y cuando me fui a dar cuenta, había pasado de "echamos una firma en el Alcázar" a casarme de blanco, por la iglesia y organizando convite y zarandajas. ¡Menudo cambio! Madre mía, ¿cómo he llegado hasta aquí? Desde luego que no opuse mucha resistencia: si lo hubiera hecho, no habría llegado la cosa a este punto. Pero ahora estoy empezando a arrepentirme un poco...

Por lo menos he arreglado lo del traje (aunque lo ha tenido que pagar mi madre, claro). Vi un par de sitios, y todos eran, o muy feos, o muy caros, o muy cantosos. Al final encontré un par de ellos que eran relativamente baratos (todo lo barato que puede ser un traje de novia, que es mi sueldo de un mes -claro que yo no llego ni a mileurista, soy setecientos-ochocientoseurista-)... Y me costó mucho trabajo decidirme porque, yo no sé cómo hacen esos trajes, pero cualquier persona humana que se los ponga está preciosa con ellos. Si algún día me toca una primitiva, me daré el capricho de comprarme trajes de novia y teñirlos de otro color, porque es que sientan estupendamente. Al final me decidí por el más simple porque me caso en una iglesia pequeñita, antigua, muy sencilla, que casi parece una ermita. Y el que llevaba mangas, porque la boda es tarde y soy capaz de coger una pulmonía y fastidiarme el viaje de novios (si es que vamos a algún sitio, porque yo no tengo ni para el autobús).

Lo que no sé es qué me voy a poner en el pelo. Un velo cuesta doscientos euros y una mantilla cuatrocientos. ¡Ni de broma! ¡Me pongo un lacito y a correr! Y no se puede pedir prestada una mantilla, porque son tesoros familiares. Claro, a cuatrocientos euros, no me extraña... Me pregunto si habrá alguna forma de alquilarla. Pero bueno, en última instancia a mí me gustan mucho los lazos blancos, y a Akane Tendo le quedaba muy bien el suyo en el pelo. Ya se me ocurrirá algo. ¿Veis? Es lo malo de organizar una boda con ceremonia: cuando quería casarme por lo civil y echando una firmita, me importaba un comino lo que pensaran los demás. Ahora, venga a preocuparme por todo, y por si saldrá bien... cuando echando la firma en el registro, no me plantearía nada de todo eso. ¡Argh!

Pero, a lo que iba... Que si no contesto últimamente, es porque no tengo tiempo. Además, en el tiempo libre que me deja el trabajo, he de ir de vez en cuando a Sevilla a recoger las cosas que me dejé en mi casa. En suma, que estoy muy ocupadísima, y que espero que me perdonéis la falta de participación internetera. Yato, me gustaría participar en las búsquedas del google Earth, pero de verdad que no tengo tiempo ni de instalarlo y bajármelo.

Pero, a ver si antes de irme me da tiempo de enseñaros el coche:

http://i2.photobucket.com/albums/y1/Natsufan/Micoche2.jpg

Está así, pero con un alerón cascáo, y el protector de un intermitente roto. Y es que conduzco fatal. Y encima, con miedo. Creo que soy la peor conductora de la historia.