January 15th, 2007

Actualización rápida.

No he contestado a casi nadie porque arrastro un resfriado desde el día 25 del pasado diciembre, en que me desperté compartiendo el que tenía mi novio. Él se curó en un día, ¿os he contado que él tiene la salud de un toro, y yo la de una lombriz anémica? Bueno, echad un cálculo temporal, y mirad cómo está la cosa.

Fui al médico, porque se me puso la garganta como si me la hubiera rascado por dentro con un cepillo de raíces, y había perdido la voz. El médico me dio la baja: si trabajas contestando al teléfono, te puedes esforzar por currar con fiebre, con un pie roto, o con diarrea, pero lo de no tener voz no es un impedimento fácil de salvar. Era la última semana de contrato (lo tenía hasta el 31 de enero), y pensé que con una baja en vacaciones, la empresa me apuntaría en la lista negra y no me volvería a llamar nunca más, en la vida. Pero como no es cuestión de llorar por un contrato de siete semanas, volví a casa y traté de curarme con el tratamiento sintomático (no antivírico) que me habían puesto.

La semana siguiente, el jueves 4 de enero, me llaman del trabajo.

-¿Isabel?
-Sí, ¿dígame?
-Huy, cómo tienes la voz... Oye, que si sigues de baja, nos tienes que traer la ampliación, que tu baja se acababa ayer.
-¿Eh? Pero si ayer fue miércoles día tres, y mi contrato acababa el 31, ¿cómo voy a llevar el alta?
-No, pero te han renovado hasta el 31 de febrero.

O_O Hay cosas que sólo me pasan a mí.

-Esteeee... perdona, yo no ha sido por fastidiar ni nada... es que a mí nadie me ha dicho que me renovaban el contrato.
-¿Ah, no? Pues te lo han renovado.
-Em... Una pregunta... ¿yo eso no lo tengo que firmar?
-No, porque es una prórroga.
-Ah, no sabía que se podía hacer eso... Bueno, ¿qué hago?
-Ve al médico y vuelve cuando puedas.

Así que tuve mi segundo acercamiento a la seguridad social. Para los que no lo sepan, los profesores que eran funcionarios del estado, podían escoger mutua sanitaria. Este derecho viene de un tiempo muy antiguo en el que los profesores cobraban muy poco y sus trabajos eran muy malos y estaban muy mal vistos. Mi madre, que ha cotizado 41 años al estado antes de jubilarse, siempre tuvo una mutua a la que nos llevaba, y que era la que yo usaba cuando estaba a su cargo. Ahora, me tocaba ver eso de lo que tanto habla todo el mundo: la seguridad social.

En ciudad y en festivo, no sé: de momento en el pueblo, bien. Me asignaron una médica de cabecera, la buena señora me recibió bien, me explicó todo lo que debía saber, y me dio el alta para que volviera al trabajo.

Así que volví, estuve una semana, y todo bien, mientras me duró el tratamiento sintomático que me puso el doctor de Sevilla. El martes de esta semana se me acabó ese tratamiento. El miércoles me sentí mal, pero pensé que después de dos semanas no iba a recaer, que "esto se arregla con zumito de naranja". El jueves estaba hecha un asco, pero pensé que todavía aguantaría... y el viernes volví a mi médica de cabecera a suplicarle que me diera algo, porque las estaba pasando putas. Y es que hubo un detalle que no tuve en cuenta: cuando era estudiante, podía ir resfriada a la facultad, sonarme los moquillos, atender, y más o menos aguantar el tipo. Cuando trabajas con la garganta, aunque bebas mucha agua, fíjate tú, la garganta se resiente. Y si encima tienes la nariz tapada, con lo que tienes que respirar por la boca, pues se resiente más.

Ayer sábado pasé un día horrible en el trabajo. Primero, me mareé en la carretera (supongo que porque la afección afectó a los oídos, que me dolían, y al equilibrio), y tuve que parar el coche en el arcén un ratito, con lo que llegué al curro un cuarto de hora tarde y lo tuve que recuperar después. La garganta ya no me aguantaba más, y ni los caramelos ni el agua me aliviaban. Las dos últimas horas estuve contestando al teléfono en susurros, con la cabeza como un bombo y el oído derecho dando tumbos, aparte de que las fosas nasales las tenía desolladas de tanto sonarme la nariz. Creo que alguno de los típicos clientes que en otra ocasión me habrían dado la brasa o habrían puesto a parir de un burro a la compañía, se cortaron de hacerlo, porque incluso por teléfono se notaba que me rompía.

Tenía unas ganas tremendas de llegar a casa. Conduciendo con cuidado, y a tosidos, llegué, me bebí toda el agua que pude, me hice una tortilla, y me fui a la cama a intentar dormir.

No sólo no dormí yo, sino que no dejé dormir a mi novio, el pobre. Ya había pasado malas noches toda la semana, pero la de ayer se llevó la palma. Parecía que iba a echar un alien por la garganta. Al final lo que eché, a las tres horas y media, fue la tortilla y todo el agua, a base de tosidos burros. Entonces mi pobre novio se levantó, recogió lo que había en el suelo mientras yo terminaba de toser el contenido de mis tripas en el baño... y cuando me dejó segura y tapada en la camita, se fue a dormir al sofá, afirmando que al día siguiente iríamos al ambulatorio y que con baja o sin baja, no podía trabajar en estas condiciones.

No sé por qué suele ocurrir que, sea cual sea la enfermedad que tengas, vomitar te hace sentir mejor un rato. Seguí tosiendo un par de horas más, aunque menos fuerte (porque me dolían las abdominales de toser), y al final el cansancio me venció y pude dormir.

Hoy en el ambulatorio me atendió mi misma médico de cabecera (bastante rápido para todos los que estábamos allí), y le conté la ordalía de la noche anterior. Me miró la garganta y dijo que mi catarro era ahora un principio de faringitis. Me dio la baja y una inyección de corticoides. Hoy no he ido a trabajar, y no tengo voz, además de que sigo tosiendo (aunque por lo menos no echo la comida). Me da mucha rabia haber faltado este día, porque era el último que me tocaba trabajar de esta semana, y pensaba que si aguantaba el tipo, podría descansar mis tres días (lunes, martes y miércoles), y el jueves estaría mejor. Ahora a saber si me volverán a llamar de este sitio. No es que sea una notaría, pero te tratan bien, los compañeros son majos, los jefes y coordinadores son un encanto, y si bien no es el sitio donde una quiere trabajar siempre, es un sitio estupendo para trabajar de vez en cuando y a tiempo parcial. Y no sé yo hasta qué punto aguanta una empresa que un empleado se dé de baja dos veces por el mismo resfriado. Le pedí ayer sábado, (cuando vi que no aguantaba más), a uno de los coordinadores, que me diera hoy domingo como uno de los tres días de vacaciones que me tocaban, pensando que si me pillaba las vacaciones con la enfermedad, quedaría a buenas con la empresa. Pero mi coordinador, (un hombre majísimo que tras incorporarme me preguntó por mi salud antes que todo), me dijo que nanay: que si estaba mala, me fuera a urgencias a por un justificante. Y yo, muy chula me dije que aguantaría, que total eran unas tres horas del sábado y siete del domingo, y ya descansaría después. Pero ha sido como que no. Me da mucho miedo que la empresa no me vuelva a llamar a cuenta de las bajas. Habría preferido que me dieran las vacaciones, y no perder la posibilidad de que me volvieran a llamar. Dudo mucho que el que esté ordenando contratar suplentes desde Madrid permita repetir a gente que se pone mala varias veces por lo mismo.

Ahora, estoy con una mantita y dos bufandas (sí, dos) encerrada en el despacho del ordenador), por dos motivos: uno, que como ayer no dormí hasta tarde, ahora no tengo sueño. Dos, que si me voy a la cama sin sueño toso más, y despierto a mi novio, que tiene sueño retrasado de anoche. Cuando me caiga de sueño, me iré a dormir, porque no quiero que me pase lo mismo de ayer.


En fin... He aquí mis primeras experiencias con las bajas laborales y la Seguridad Social. Y también mi primera enfermedad seria desde que me fui de la casa de mi madre. Esto de buscarse una misma su propio médico, ir en coche conduciendo cuando estás malas (en lugar de que te lleven), y sobre todo, no tener una madre que te traiga sopas, zumos y cebollas a la cama, es otro de los tristes cambios de la independencia :( Y lo de "hacerlo tú mismo" tiene un pase, después de todo, tras las lavadoras, la limpieza y la cocina, es el siguiente paso... Pero lo de las sopitas y el zumito en la cama y que te pongan el termómetro y te tapen y se preocupen por ti... Eso no se paga con dinero, y es lo que más estoy echando de menos de cuando estaba en casa. Lástima que haya tenido que ponerme mala tres semanas para darme cuenta...

Condenado a dos meses de prisión y multa por descargar con programas P2P.

Os pongo la noticia cuatro veces para que veáis que es una fuente contrastada, pero basta con que leáis una:

http://www.elmundo.es/navegante/2007/01/12/tecnologia/1168591121.html

http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=296331&IdxSeccion=100556

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/meses/prision/frances/intercambiar/peliculas/Red/elpepusoc/20070113elpepisoc_11/Tes

http://www.adnmundo.com/contenidos/actualidad/descargas_internet_ac_120107.html


Os sigo invitando a que os paséis por la página web del Partido pirata, o cuando menos, a que preguntéis quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde vamos. Porque cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.