February 8th, 2007

Cambio en el blog.

No he escrito últimamente porque mi conexión a internet degeneró hasta el punto de dejarme moratones de las caídas :( He leído vuestras últimas entradas y hoy estoy haciendo un intensivo de comentarios.

Ahora debo hacer un par de aclaraciones. Este blog era "privado", y yo no tenía intención de que nadie lo leyera demasiado. Era una forma de estar en contacto con amiguitos, y un modo fácil de llevar un diario. Ahora me alegro de haber escrito ciertos detalles que, de no haberlos apuntado, se me habrían olvidado. Pero este diario privado e intimista me plantea ahora un problema. Me registré en el partido pirata como Natsu, y por milagros del google, todos los piratones que me buscan en internet encuentran este blog. De momento, me han buscado sólo dos personas, pero lo cierto es que me dio un poco de corte que leyeran esto, puesto que no es demasiado profesional ni demasiado bueno. Siempre pensé que jamás sería lo bastante importante como para que alguien me buscara por internet, y ahora resulta que si pones "Natsu", aparezco en la primera página de búsqueda del google. Siendo un nombre japonés, supuse que habría cientos de páginas delante de la mía, que yo estaría en la número 58 o por ahí, y que nadie jamás encontraría este rinconcito.

Bueno, pues estoy en sexto lugar y sí me han encontrado. Así que voy a tener que hacer un par de cambios al respecto de este diario. Voy a intentar que sea más útil para quien lo lea. También hablaré un poco de mi vida privada, opiniones y objetivos, como siempre, porque quiero seguir en contacto con mis amigos. Pero también voy a intentar que esto sea interesante para quien no conoce a Sofi, Yatoshi, Eli, Joe, Tensh1, Elgie, Osi y Archica.

También estoy escasa de tiempo (quién me mandaría meterme en lo de la boda), de modo que cada vez responderé a menos tests interneteros, aunque me paséis el testigo. Y si lo hago, lo haré en una entrada privada. Resulta que me he dado cuenta de que he escrito muchas cosas en este blog pensando que nadie las iba a leer. Y ahora que veo que cabe la posibilidad de que alguien las vea, me preocupa la impresión que pueda dar. Y es por eso que voy a intentar mejorarlo.

Me habría gustado que la gente leyera más mi otro blog, Natsu_asi, el "hobby políticos". Pero tiene menos entradas, menos vínculos y menos comentarios, y lo lógico es que se vea menos. Supongo que no puedo quejarme al respecto.

De modo que a partir de ahora, voy a intentar mejorar este blog. Voy a intentar no escribir si no tengo nada interesante que contar. Y voy a intentar sobrevivir a mi pésima conexión a internet.

Espero que las cosas que vaya poniendo a partir de ahora también os gusten. Confío en que sea así, ya que tengo la intención de copiar a los mejores XD.

Los estados de conciencia.

Después de leer uno de los últimos comentarios de Osi_san, me he visto obligada a poneros esto. Os he pasado el enlace un montón de veces, pero como veo que no lo leéis, aquí va, traducido y con comentarios de mi cosecha.

El resumen está vilmente copiado del blog de Steve Pavlina (www.stevepavlina.com).

Bueno, pues nos cuenta Pavlina que el libro de David R. Hawking, Power vs. Force (Poder contra fuerza), se describen los estadios de la conciencia del ser humano. Y una vez que se lee esta lista de estados de conciencia, nunca vuelves a ser el mismo. Porque profundizas en el conocimiento, no ya sólo de la raza humana, sino de ti mismo.

Una cosa tenéis que saber. Uno no está por lo general sólo en un estado de conciencia. Normalmente estás en uno, pero también es casi seguro que los anteriores te arrastran hacia abajo, y que de vez en cuando algo te hace subir a los superiores, aunque sea un rato.

En orden de más bajo a más alto, los niveles de la conciencia humana (según David R. Hawking), serían los siguientes:

Vergüenza. Sólo un paso por encima de la muerte... por suicidio. En este nivel probablemente se contempla la posibilidad del suicidio como escape para los problemas. Véanse todos los japoneses que se suicidan por eso, por vergüenza. También ocurría con mujeres violadas o gente que cree haberlo perdido todo. Esto es odio profundo hacia uno mismo. Si en este estado no se es un suicida, se es un asesino en serie.

Culpa. Un paso por encima de la vergüenza, aunque la persona todavía puede estar pensando en suicidarse. Uno piensa de sí mismo que es un pecador/mala persona/fracasado, y es incapaz de perdonarse a sí mismo. Por lo que sea.

¿Os parece que hay poca diferencia con la vergüenza? A primera vista parecen lo mismo, ¿verdad? Os lo aclararé un poco. La culpa deja una salida: la expiación. ¿Habéis oído la frase "pagar tu culpa"? Vamos, que parece que la culpa se puede, en cierto modo, superar con acciones. La vergüenza no. Acordáos de algún momento en que hayáis sentido vergüenza: aquella vez que se rieron de vosotros, os pusisteis colorados y habríais deseado que se os tragara la tierra. ¿Verdad que se pasa mal? Bueno, pues una persona en el estado de vergüenza está así TODO EL TIEMPO. Y no ve salida a su vergüenza. Mientras que si te sientes culpable, aunque te sientas así TODO EL TIEMPO, (porque hayas hecho algo muy, muy malo), puedes sentirte muy mal, pero puedes intentar disculparte, ayudar a alguien, o compensarlo de alguna manera. ¿Se entiende la diferencia? En el caso de la culpa, también te ves como un pecador/malvado/fracasado imperdonable, y desde luego tampoco te perdonas a ti mismo... pero ya por lo menos puedes intentar pensar en la salida de "pagar por tus culpas" o "pagar tu deuda con la sociedad", cosa que en el estado de vergüenza ni se te ocurre.

Apatía. Te sientes desesperado y víctima, o las dos cosas a la vez. No quieres morir, pero tampoco te esfuerzas en vivir. Es el estado de la indefensión aprendida y aceptada. Muchos vagabundos están justo aquí.

Pesar. Un estado de tristeza y pérdida perpetuos. No es un estado "natural" del ser humano, en el sentido de que por lo general, hace falta que te pase algo gordo para caer aquí. Pero es más alto que la apatía, porque al menos sientes algo.

Mi compañero guardia de Seguridad en mi trabajo del 2000, me contó que una vez tuvo que defender a una chica que estaba sufriendo una violación. Tuvo que amenazar a los atacantes con su pistola, y los mantuvo a raya hasta que llegaron refuerzos policiales y la ambulancia. Me contaba este hombre que estaban muy preocupados, porque la muchacha no se movía. Estaba totalmente quieta, no respondía a palabras ni estímulos (eso es apatía). Al rato de estar calmándola los servicios sociales, la muchacha comenzó a llorar, y me contaba el guardia que entonces todos los que estaban allí suspiraron de alivio. Porque aunque no lo parezca, eso es lo sano ante el pesar. No la apatía, sino el dolor ante la desgracia. Desde el pesar, se puede empezar a curar a la persona.

El estado del pesar también indica que ves el mundo como un lugar de sufrimiento: no ves alegría, sólo dolor, el tuyo y el de los demás. No disfrutas tu alegría porque piensas en el dolor ajeno.

Miedo. Ves el mundo peligroso, inseguro... y malvado. Casi siempre necesitas ayuda para subir de este estado, o te quedas atrapado para toda la vida. Por lo general, en una relación de abuso en la que eres el abusado.

Deseo. El nivel del ansia, la adicción, la lujuria... por todo. Por dinero, por fama, porque la gente piense que eres guay. Esto da lugar al consumismo, el materialismo, las drogas y el tabaco, los trastornos alimenticios... El quiero y quiero y quiero.

Furia. El quiero... y no puedo. Quiero y no tengo. Quiero y no me dan, putos cabrones de mierda, se van a enterar todos. El nivel de la frustración, casi siempre porque no consigues todos esos deseos bajunos de los que hablábamos antes. La furia es natural, pero puede ser buena o puede ser mala. Si la canalizas de forma creativa "Voy a ser la más mejor en mi trabajo y se van a enterar todos esos cabrones", la fuerza de la furia te empujará hacia adelante. Si no la canalizas y se vuelve destructiva, acabará convirtiéndose en odio, y te acabará encenagando el alma. Como todos estos idiotas que están frustrados con sus vidas y lo pagan arreando a sus mujeres/maridos/niños/perros. La furia es natural, pero hay que canalizarla de forma productiva, porque es una fuerza poderosa, PERO MUY PELIGROSA. Ese hombre que llega a casa frustrado porque odia su trabajo, o su vida, y lo paga con los inocentes a golpes, ¿creéis que es feliz? Esa mujer que machaca a su marido a insultos porque está amargada, ¿es más feliz por eso? No. La furia, sin canalizar, crea un pozo de veneno, y es muy difícil salir de él.

En una relación de abuso, casi siempre se juntan una persona en el estado de furia y una en el estado de miedo. Y nadie sabe cómo ayudar a ninguno de los dos.

Y tranquilos, que ya llegamos a los buenos:

Orgullo. Es el primer nivel en el que te sientes bien. Lo conseguiste: acabaste tu carrera, o lograste ese estupendo empleo, o esa estupenda pareja, o ese maravilloso piso... conseguiste tus objetivos principales. Luchaste duro y llegaste donde pensabas que querías llegar. ¿Puede haber algo mejor que eso?

Vaya que si puede. El orgullo es un nivel peligrosillo, en el sentido en que es débil, pero la persona raras veces quiere seguir adelante. En todos los estados anteriores, una persona SIEMPRE sabe que está mal, que hay algo que no funciona en su vida. En el estado de orgullo no tienes por qué saber lo débil que eres. Pero lo eres, porque el sentimiento de bienestar depende de factores exteriores. Del trabajo, el dinero, el prestigio, la casa, el matrimonio, lo que sea. Perdiendo esos factores exteriores, la vida de la persona se hunde, el bienestar se va al cuerno, y del orgullo la persona baja, o a la furia o al pesar, si no acaba en la vergüenza directamente.

El orgullo es débil porque depende de circunstancias exteriores. El orgullo puede llevar al nacionalismo, racismo, sexismo, o cualquier tipo de fanatismo, porque sientes que un ataque a tus creencias es un ataque a ti mismo.

Valor. El primer nivel de auténtica fuerza. A partir de aquí, puedes avanzar solo.

En este punto es cuando empiezas a ver la vida como un reto agradable y excitante y no como un peso enorme sobre tus hombros, o un valle de lágrimas. Empiezas a tener interés en tu crecimiento personal, aunque lo llamas aprendizaje, avance de tu carrera profesional, educación (o clases de japonés, ¿no, Yato? ;-) ) Empiezas a ver el futuro como una mejora de tu pasado, y no como una continuación del mismo.

Neutralidad. Vive y deja vivir. Eres flexible, estás relajado y no estás atado a nada. Si pasa algo, aguantas los puñetazos, y si el viento sopla fuerte, te doblas para no romperte. No tienes nada que probar a nadie. Te sientes seguro contigo mismo, con tu lugar en el mundo, y te llevas bien con otras personas. Nivel un poco de la autocomplacencia y la vagancia. Te cuidas de tus necesidades, pero no te presionas demasiado.

Voluntad. Ahora que estás básicamente seguro y cómodo, empiezas a usar tu energía de modo más efectivo. "Tirar para delante" ya no es lo bastante bueno. Empiezas a preocuparte por hacer un buen trabajo, quizás lo mejor que puedas. Empiezas a preocuparte por controlar tu tiempo y tu productividad. Éste es el nivel del desarrollo de la fuerza de voluntad y la autodisciplina. Aquí es donde tu conciencia se vuelve más organizada y disciplinada.

Aceptación. Aquí se produce un poderoso giro, y descubres las posibilidades de vivir de modo proactivo. O sea, que en la voluntad te vuelves competente, pero ahora quieres dar a tus habilidades un buen uso. "Aceptación" significa que aceptas tu responsabilidad por tu papel en el mundo. Si algo no va bien en tu vida (trabajo, relaciones, salud), ya eres lo bastante maduro y disciplinado como para reconocer el problema, decidir qué es lo que quieres cambiar, y hacerlo tú solito. Empiezas a ver las cosas más claras. Aquí la gente suele cambiar de carrera, o de pareja, o empezar su propio negocio.

Razón. En este nivel trasciendes los estados emocionales bajos de los anteriores y empiezas a pensar claro y racionalmente. No os equivoquéis, no es que ahora no podáis pensar racionalmente. Pero es que en este nivel, empiezas a usar tus habilidades racionales al máximo. No me preguntéis, yo no he estado allí. Pero he leído un libro de meditación, y creo que veo en parte la diferencia.

Natsu de hace diez años, si se atasca una puerta: Subida de cabreo. Patadas a la puerta. Dolor en los pies. Aumento del cabreo. Berridos. Ridículo. Mayor cabreo por estar dando berridos.

Natsu de ahora, si se atasca una puerta: Subida de cabreo. Intento de patada a la puerta. Respiración honda. Pensamiento: "Recuerda el libro de meditación. No eres un ente cabreado y frustrado, eres Natsu y estás cabreada ahora. Intenta ir a por la raíz del cabreo. ¿Cómo puedes abrir esta puerta?" Natsu da la vuelta de la casa, abre la puerta de atrás y se ducha con agua calentita para calmarse.

Yo no estoy ni de lejos en el estado de la razón... pero me imagino que llega un momento en el que estas cosas se hacen sin esfuerzo, sin tener que recordar en el momento del cabreo que cabrearse es doble trabajo y no arregla nada. Espero que sea eso, me haría muy feliz llegar a ese punto :) Peeeero... la mayoría de la gente no llega a este punto en toda su vida.

Amor. Cuidadín con el nombre. No es el amor que viene de la atracción sexual, no es la emoción del amor, ni el amor de madre. Es amor incondicional, la comprensión de tu conexión con todo lo que existe. Compasión al más alto nivel, pero sin ser dolorosa. Por ejemplo, ahora mismo Osi san siente una gran compasión, pero eso le provoca pesar. Cuando llegas a este punto, la compasión es un motivo de alegría. En este punto, quieres ayudar al resto de seres humanos y empiezas a preocuparte por ellos más que por ti mismo. La madre Teresa de Calcuta o Gandhi estarían aquí. A estas alturas empiezas a sentirte guiado por una fuerza que parece superior o más grande que ti mismo... pero que también podría ser que eres tú mismo, que has llegado a uno de los niveles superiores a los que puede llegar la conciencia humana. Evidentemente, esto es extremadamente raro.

A partir de aquí sois libres de ser escépticos y no creeros NADA de lo que ponga. Después de todo, lo que viene a partir de ahora, si existe, es más bien rarito, y si no lo habéis visto en la vida, no tenéis por qué creéroslo.


Alegría. Un estado de felicidad penetrante, indestructible. El nivel de algunos profesores espirituales avanzados. Sólo estando cerca de otras personas, el humano en estado de alegría se siente feliz, y de un modo increíble. A este nivel la vida se rige por intuición y sincronicidad. A estas alturas, ni qué decir tiene que a la persona sólo le importa el desarrollo espiritual de los demás, y que lo que le pase al envoltorio de su conciencia, le trae al pairo. Una experiencia cercana a la muerte a veces empuja a las personas a este nivel temporalmente.

Paz. Total trascendencia. Como el nivel anterior, pero todavía mayor. Dice Hawking que aquí llega sólo una persona de cada diez millones. Yo creo que son bastantes menos, y nunca he visto a nadie así: el máximo nivel que he llegado a ver es el de amor.

Iluminación. Para el que se lo crea, pero repito que a partir del amor yo no he visto a nadie y no lo puedo asegurar. La iluminación es el nivel más alto de la conciencia humana, cuando la humanidad se mezcla con la divinidad... o alcanza la potencialidad divina de su espíritu, como prefiráis. Evidentemente, más bien escasito... Los ejemplos que da Hawking son tres: Krishna, Buda y Jesucristo. Ahí es nada.


Y aquí se acaban los niveles. Pavlina dice que posiblemente los encontréis dignos de reflexión. Yo ya digo que de los tres últimos no he visto a nadie... Pero de los primeros, en especial de los más bajos, hay mucho que aprender, ¿no creéis?

Por cierto, no se está necesariamente en UN nivel. Por lo general estás en uno, a veces "asciendes" a alguno de los superiores... Y a veces tienes alguno de los inferiores tirando de ti hacia abajo, cual lastre que te impide seguir adelante. Si quieres saber (más o menos) en qué nivel estás, piensa en qué haces bajo tensión. Si exprimes una naranja sale zumo de naranja porque eso es lo que tiene dentro. ¿Qué sale de ti cuando te exprimen? Mucho ojo: si te sacan una navaja en plena calle, te palpitará el corazón, te sudarán las manos y te asustarás. Eso no quiere decir que tu estado de conciencia sea el miedo, sino que tu cuerpo reacciona normalmente a una situación de peligro (del amor para abajo, todo el mundo reacciona así si no está loco, y de apatia para abajo no les importa). Cuando digo tensión, no me refiero a tensiones de vida o muerte, sino tensiones provocadas por imprevistos, cargas, objetivos no cumplidos... En fin, lo que es la vida y su lucha diaria.


Ahora un ejemplo propio. En mi caso, yo me pasé toda mi infancia y buena parte de mi adolescencia asustada y avergonzada. Sobre todo, principalmente, asustada. Por suerte estaba más asustada que avergonzada: si tienes miedo a la muerte, no te suicidas. Yo jamás me planteé el suicidio porque aunque sentía gran vergüenza, más era mi miedo. Yo, por cierto, estaba sin saberlo, en una relación abusiva. Digamos que un "vampiro emocional" cercano que estaba atascado en el orgullo, alimentaba su orgullo a base de destrozar mi autoestima. Pero yo, que creía que aquello era normal, pensaba que era feliz. Y a ratos lo era, claro. Nadie está tan mal que no se las apañe para ser feliz un rato (salvo de apatía para abajo, quizás).

Imagináos el CABREO que me cogí cuando tomé conciencia de la de putadas que me había hecho esta persona orgullosa, que me había provocado tanto daño y tanto dolor durante tantos años (desde que tengo uso de razón hasta que empecé en serio con mi novio). Imagináos el cabreo que cogí conmigo misma cuando dejé de tener miedo a todo (en especial a la muerte), y vi que había "desperdiciado" siendo atrozmente infeliz los primeros 19 años de mi vida.

Al principio me sentía mal conmigo misma. Estaba llena de bilis, de ira. Y me preguntaba "¿¡Por qué estoy tan furiosa!? ¿¡Por qué llevo tanta rabia dentro!?" Y pensaba que quizás había sido malo para mí darme cuenta de cómo eran las cosas antes, porque la rabia me estaba carcomiendo las tripas. Cuando me paré a leer esta lista, y me puse a pensar en mi vida pasada, entendí lo que me había ocurrido. Todo encajaba: había estado atascada en el miedo, con grandes dosis de pesar y vergüenza. Cuando me di cuenta de lo que ocurría, el siguiente estado fue un cabreo inmenso, descomunal, arrollador. No podía pensar en el pasado, en las afrentas del pasado, sin rechinar los dientes y soltar una sarta de insultos. Al principio sentía que estaba peor que antes, con tanta agresividad dentro. Después me di cuenta de que era lo normal, de que lo que tenía que hacer era canalizar mi agresividad hacia cosas creativas y productivas. Reconducir la energía como cuando se desvía un río hacia donde uno quiere. Antes, cuando recordaba el pasado, sentía una gran vergüenza, o dolor por los recuerdos. Ahora me cabreo. Pero cada vez menos. Algún día superaré ese lastre. Algún día miraré atrás y diré: "Mira los gilipollas éstos, ¡si me vieran ahora!"

Quizás me esté acercando un poquito al orgullo, después de todo ;-)