February 18th, 2007

El Búho de Moeko.

Esta entrada está copiada de otro blog. Os la recomendaría, pero como no leéis nada que esté en inglés, tendré que traducirlo. Porque esto es obligatorio que lo leáis (y lo de los estados de conciencia, leñe, que ni traduciéndolo lo miráis).

El blog se llama gaijinsmash y narra las peripecias de un profesor de inglés negro (americano) que está dando clase en Japón con la ayuda del programa JET. Todas las entradas son bastante curiosas, muchas de ellas graciosísimas, pero os aviso de que están en inglés.

http://www.gaijinsmash.net/archives.phtml

Sus alumnos están en secundaria (no bachillerato), y tienen entre 12 y 15 años, y por edad se separan entre los de primer año (ichinensei), los de segundo (ninensei) y los de tercero (sannensei).

Todas las entradas son muy recomendables, pero la que quiero que leáis es la dedicada a la pequeña Moeko (Moeko's Owl), sencillamente porque este tipo de cosas elevan el espíritu. A partir de aquí, todo lo que voy a poner es directamente traducido, sin ningún cambio, del original de Jeff. Allá va:

El búho de Moeko.

Dejadme que os presente a Moeko, una ninensei a la que conocí el año pasado. Mi primerísima semana en su instituto, yo estaba en el gimnasio viendo unas prácticas para el Día del Deporte. Ella se acercó y se sentó junto a mí, y mantuvo una conversación conmigo... ¡en inglés! Con su nivel, pensé que era una sannensei especialmente hábil, así que me sorprendí mucho al enterarme de que era una ichinensei.

En clase está siempre muy callada. Raras veces sonríe ante mis chistes o tonterías, que hacen que el resto de estudiantes se parta de la risa. Cuando hacemos un ejercicio escrito, la mayor parte de los estudiantes hacen sólo las dos o tres frases de rigor, pero Moeko me entrega dos párrafos. A veces se acerca a mí después de la clase y me pregunta algo en inglés, o sencillamente empieza una conversación.

Su cumpleaños era en noviembre. La felicité, y ella me preguntó cuándo era el mío. Le dije que en enero. Me dijo, en inglés: "Le daré una tarjeta y un regalo. Por favor, espérelo con ilusión" (la expresión que usa es "look forward to it", la he traducido por "esperar con ilusión", creo que es lo que más se acerca -Nota de Natsu) Pensé que era lo más dulce que había oído, pero desde luego no se me ocurrió que fuera a acordarse, ni mucho menos a darme algo de verdad.

Diciembre había sido particularmente duro, puesto que fue entonces cuando empezó el largo y doloroso proceso de cortar con mi ex. Finalmente, terminó un sábado, el día después de mi cumpleaños. Mi ex había olvidado mi cumpleaños, y cuando la llamé por eso, me enteré de que había pasado el día follando con el quinto tío con el que me había puesto cuernos, el que finalmente pondría el último clavo en el ataúd. No recuerdo el domingo, pero no creo que fuera un día particularmente alegre y risueño.

Y el lunes, fui a la clase de Moeko.

Fue como cualquier otra clase, realmente. Moeko estuvo como es ella normalmente, sonriendo tímidamente al oir mis chistes y haciendo su trabajo en silencio. Me acordé de lo que me había dicho en noviembre, pero descarté la idea. Cuando la clase terminó, Moeko se acercó a mí, y tal como dijo que haría, me dio una tarjeta y un regalo. Me sorprendí. No sólo se había acordado, ¡sino que de verdad lo había hecho! Le di las gracias profusamente y volví a la sala de profesores con mi regalo. Y entonces me quedé anonadado.

Dentro de un paquete delicadamente envuelto había un búho hecho a mano. Completamente hecho a mano; no había nada ni remotamente de fábrica en él. Había también una cestita hecha a mano, con un pergamino dentro. El pergamino decía, en inglés: "Éste es el año del gallo. Por eso este búho es nuestra mascota". Dentro de la tarjeta, había hecho todo tipo de dibujos realmente lindos y cuidados, junto con la frase "¡Feliz cumpleaños!" en inglés, así como la que realmente me llegó, "Si tú eres feliz, yo también soy feliz".

No me lo podía creer. Que me hubiera dado algo, lo que fuera, ya era extraordinario, pero, ¡¿ESTO?! Era simplemente increíble. Especialmente comparado con cómo mi ex había "recordado" mi cumpleaños justo tres días antes. Era un contraste infernal, y decir que me conmoví sería quedarse muy corto.

Si has leído mis otras entradas en esta página, puede que sepas que a veces soy un buen tío. Sin embargo, vengo de un trasfondo en el que la gente nunca hizo nada por mí, y yo salía de mi camino para hacer a la gente feliz. Eso solía ser suficiente; no esperaba reciprocidad. Pero encontré que cuando yo pasaba épocas malas, aquellos por los que yo hice tanto no aparecían por ningún lado. Me dolió, mucho, y me obligó a cambiar quien yo era. Dejé de hacer cosas simplemente por la felicidad de otras personas; dejé de hacer cosas por las personas y punto. Si lo hacía, era teniendo en mente "¿Qué saco de esto?" A veces, no era ni remotamente amable con la gente en general.

Eventualmente, fui capaz de convertirme en un tío un poco menos gilipollas, pero seguía sin hacer nada por los demás hasta que se hubieran establecido como amigos, y viendo algún beneficio posible para mí en todo ello. Entonces apareció mi novia, y lentamente me abrí a ella mientras me iba enamorando de ella. Salí de mi camino, casi todo el tiempo, por ella... sacrificando mucho tiempo y dinero, entre otras cosas. Ella raramente correspondía, si es que lo hizo alguna vez, y eso me molestaba, pero aguanté el tipo y tenía la esperanza de que un día cambiaría y sería más entregada.

Entonces, esa zorra me hizo daño del peor modo posible. Quiero decir, he sido consejero en un montón de problemas amorosos, y he oído un montón sobre tratamiento directamente cabrón, pero honestamente no se me ocurre nada peor de lo que me hizo. Sí, es una persona horrible y yo no soy responsable bajo ningún concepto por la ruptura, pero estaba furioso conmigo mismo. Lo había vuelto a hacer. Lo había dado todo por alguien tan malvado, que tan poco se lo merecía. Más que lo horrible de ella, era eso lo que me estaba carcomiendo por dentro. Sentí que mi corazón se volvía negro de nuevo, mientras me preguntaba cuál era la utilidad de volver a ser amable alguna vez.

Y ahora tenía el Búho de Moeko.

Me senté allí, intentando averiguar por qué habría hecho esto. Sólo la tarjeta debió tomarle horas para dibujar y colorear. Seguro que no puedo imaginar cuánto esfuerzo tuvo que poner en el búho y la cesta. ¿Por qué? Sabe que ya estoy muy impresionado con ella. Sabe que no tengo ninguna influencia sobre sus notas. No hay nada que pueda sacar de esto... ¿por qué? Me habría emocionado lo indecible si me hubiera dado una tarjeta de tienda y un Hello Kitty, ¡pero se tomó la molestia de HACER todo aquello! ¿Por qué? Y entonces volví a la tarjeta: "Si eres feliz, yo también soy feliz".

Es como yo solía ser.

Me senté en mi escritorio agarrando el búho, y se me llenaron los ojos de lágrimas. Sentí la oscuridad que amenazaba mi corazón comenzar a disiparse. Ni siquiera podía pensar en la traición de mi ex-novia. Sólo podía mirar este buhíto, -este impresionante pequeño búho- y tragarme las lágrimas. Por una vez, la bondad, el sacrifico de alguien, no se habían desaprovechado.

Cuando la vi al día siguiente, le dije, realmente, honestamente, de verdad, gracias. Que me había encantado (usa la palabra "loved"-NdN) el regalo y me había conmovido muchísimo.

Me regaló su típica sonrisa-medio-tímida y me dijo en inglés: "Lo hice yo".

Lo sé.

La magnitud del regalo, y el tiempo exacto... No sé si algún día llegará a entender de verdad lo que ha hecho por mí. Quizás no tiene por qué.

"Si tú eres feliz, yo también soy feliz".

No sé dónde me llevarán los viajes de mi vida, y no puedo hacer promesas, ni estar seguro de nada. Pero hay una cosa que puedo asegurar. No importa donde acabe, el Búho de Moeko vendrá conmigo. Si alguna vez dudo de mí mismo, sólo necesitaré mirarlo. Y nunca, nunca jamás olvidaré a la pequeña Moeko. Nunca dejes que el mundo te cambie, Moeko, porque tienes el poder de salvar al mundo. Lo sé porque me salvaste a mí.