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Esto sí es importante: Crisis alimentaria mundial.

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Señoras y señores, asunto importante. Interrumpimos los artículos sobre Zeitgeist para hacer un pequeño informe sobre la situación del hambre en el mundo.

Ustedes dirán ¿Y eso por qué? ¿A qué viene eso ahora? ¿No estábamos hablando de Zeitgeist?

Pues ustedes verán. De tanto hablar de un pseudodocumental sobre teorías conspiratorias como es Zeitgeist, muchos de mis “críticos” me han acusado de que no quiero ver las supuestas conspiraciones que existen a nivel mundial y que afectan a cuestiones tan importantes en nuestras vidas diarias como la economía o la política. Y es al revés, yo soy consciente de los problemas del mundo y me preocupo mucho por esos temas. Pero, claro, yo me preocupo a un nivel mucho más realista. Es decir, yo no voy buscando Illuminati, masones, judíos marxistas, hombres tras la cortina y titiriteros tras el trono del rey. Busco analizar y solucionar problemas DE VERDAD. Y por eso tengo que hablar de esta situación porque es importante. Esto es un problema de fondo, de base y no lo que dice Zeitgeist.
Lo que voy a tratar es un problema serio, una situación REAL, objetivamente DEMOSTRABLE y que, a pesar de su alcance a nivel mundial, no es una conspiración. El problema de las conspiraciones es que atribuyen a la maldad de unos cuantos cosas que son explicables mediante la simple estupidez y falta de previsión.

El problema que voy a analizar es LA CRISIS ALIMENTARIA MUNDIAL DE 2008. La que está ocurriendo ahora mismo.

Ustedes habrán visto (quizás) en algunos medios de comunicación, noticias acerca de la preocupante situación de desabastecimiento alimentario... en todo el mundo.
Estamos observando en los medios de comunicación noticias acerca de revueltas populares en países muy diferentes a lo largo y ancho del globo: Haití, Yemen, Egipto, Argentina, Filipinas, Pakistán, Uzbekistán, Nigeria... Y graves problemas en otros tantos: Australia, India, China, Japón, Estados Unidos...
Todos estos problemas de difusión mundial tienen una causa común. Por primera vez en décadas, los alimentos escasean a nivel mundial. Falta comida. Así de claro.
Los lectores europeos habrán notado en los últimos meses (medio año, más o menos), una brutal subida en los precios de alimentos tan básicos como la leche, los huevos, los cereales (el pan), la carne de pollo... la cesta de la compra (productos básicos) se ha encarecido notablemente.
Lo que para nosotros es una desagradable subida de los precios, para otros es una auténtica hecatombe. Recordemos que las familias de países del Tercer Mundo destinan un 70% de sus ingresos para obtener comida. Imagináos lo que será que les suban el precio. Lo resumo: hay países donde hasta hace unos meses se podía comer, y ahora ya no.

En los primeros meses de 2008 el precio del arroz ha aumentado un 68% y se ha convertido en el símbolo de la mayor crisis alimentaria que sufre la humanidad desde hace décadas. El aumento del 77% que sufrió en 2007 el precio de los cereales fue ya entonces el mayor hasta la fecha. La FAO (Organización de las Naciones Unidas Para la Agricultura y la Alimentación, que es la que da estos datos) se refiere a la crisis como «un tsunami silencioso».

En distintos puntos del planeta se han registrado revueltas por el elevado precio de los alimentos.

AMÉRICA.
Haití.

Quizás sea el país que más ha salido en las noticias. La crisis ha sacudido muy fuerte allí.
Los ciudadanos del país más pobre de América Latina se lanzaron a la calle y provocaron la dimisión del primer ministro al grito de «Estamos hambrientos».

Estados Unidos:
A finales del mes de abril se vivió una situación insólita en una de las divisiones de venta al por mayor del gigante comercial estadounidense Wal-Mart. «Debido a la disponibilidad limitada de arroz estamos restringiendo la compra según su historial previo», rezaba un cartel junto a una de las variedades de arroz en venta, basmati, importado de la India, el principal productor del mundo. La venta se limita a cuatro bolsas por cliente. Nueve kilos cuestan 10 euros. No se había producido un racionamiento de alimentos en EE.UU. desde la segunda guerra mundial.

La advertencia de Wal-Mart es sólo una medida preventiva para evitar, señala la compañía, que las reservas se agoten. Ni en EEUU ni en Europa hay un problema de escasez de este alimento esencial para una gran parte de la población mundial. Sin embargo, en 37 países, especialmente africanos y asiáticos, el incremento de su precio y de otros cereales está provocando una grave situación de escasez, señala la FAO.

Ecuador.
Uno de los principales alimentos del país, el arroz, está por las nubes. Las inundaciones han acabado con gran parte de la cosecha. El gobierno establece un precio fijo para el pan.

Perú.
El gobierno se teme lo peor. Estudia fijar, como Ecuador, el precio del pan. Menos mal que los peruanos comen mucho pescado, que si no...

Argentina.
Bueno, allí siempre pasa algo... malo. El gobierno de la Kirchner está a las malas con los agricultores y ganaderos.  La presidenta ha subido los aranceles de exportación del fenomenal ganado argentino y del grano, para que los ganaderos y agricultores no vendan al exterior (porque los argentinos no podrían comprar al precio que pagamos europeos, americanos y japoneses). Los ganaderos pierden dinero y, claro, se enfadan. Manifestaciones agrícolas en la Plaza de Mayo son desalojadas por los sicarios pro-gubernamentales o piqueteros. Los precios han subido un 8% en lo que va de año.

México.
Protestas por el precio del maíz. Se levantan los impuestos a las importaciones de alimentos.

Honduras.
El gobierno ha dicho que hay que producir maíz  “a cascoporro”, que no hay. Mayas, a cultivar...

ÁFRICA.
Camerún.

Disturbios por el precio del pan. La policía y el ejército de allí, como siempre, a tiros y a garrotazos.

Mozambique.
Ídem.

Egipto.
Lo que pasa allí es la reostia. Hosni Mubarak, el presidente... un pelín autoritario del país, está literalmente a-co-jo-na-do. Siempre ha logrado domeñar a la oposición política (la democrática y la fanática musulmana) con puño de hierro y un poco de desarrollo. Pero... en Egipto, las calles son el escenario de la revuelta del pan. El encarecimiento de los precios de la harina ha provocado que encaminarse cada mañana a la cola del pan sea un hábito peligroso. Una decena de personas ha muerto en las colas de las panaderías en los primeros meses de 2008. El país importa la mitad de la harina que consume (¡¡de Francia!!, ¡¡el país de los faraones, importando harina de Europa!! ¡¡¡El mundo al revés, vamos!!!) y su precio se ha triplicado desde el verano. El Gobierno subvenciona este producto para producir la tradicional torta de pan redonda tan típica del país árabe. Con la subida del precio del aceite, el arroz, la pasta o el azúcar, el pan acapara el menú. Tan indispensable es este alimento en la mesa egipcia que la palabra para designarlo en árabe es 'aish', que también quiere decir «vida». A cinco piastras la torta —no llega a un céntimo de euro—, el pan es la principal fuente de calorías del 40% de la población que vive bajo el umbral de pobreza, con unas 10 libras egipcias (poco más de un euro) al día.

La oposición egipcia ha llamado a la convocatoria de huelgas generales «contra la pobreza y el hambre». El Gobierno de Hosni Mubarak huele el peligro de ser derribado por una ola de contestación social y ya ha puesto medidas para intentar paliar la crisis. Como siempre, ha acudido al Ejército. Mubarak ha movilizado a la tropa para que produzca y distribuya pan, utilizando parte de las panaderías que controlan los militares para suplir a sus propios soldados. Se masca la tragedia. Puedes tener a la gente controlada amenazando con matarla... siempre que tengan la vida asegurada y teman perderla. Si se están muriendo de hambre, le perderán el miedo a las balas pero que MUY rápido.

El resto de África, para resumir rápidamente.

De pena, especialmente Malawi, Mali y Zimbabwe. En este último país, el infame gobierno de Mugabe sumió en la pobreza y el hambre a su población... antes de que empezara esta crisis. Las granjas arrebatadas a los blancos y entregadas a sus veteranos de guerra en la última expropiación no producen nada más que jaramagos (vamos, que no producen comida: es lo que tiene expropiar a un granjero y no enseñar a cultivar al siguiente). La inflación es del 25000%. Y esto, repito, viene de antes de la crisis de este año. Ahora no hay dinero para comprar un alimento por otra parte inexistente. Además, nadie le vendería ni un miserable grano del tan necesitado cereal a Mugabe.

OCEANÍA.
Australia.

La peor cosecha en años, debido a la pertinaz sequía austral. Hasta los koalas van con cantimplora.

ASIA.


India.

Y, si en Australia hay pertinaz sequía, en algún otro sitio hay inundaciones. Cosas del cambio climático y del fenómeno de el Niño. Unas inundaciones gravísimas han afectado a las regiones arroceras del país, que se han quedado sin cosecha. Estas inundaciones, por cierto, son las mismas que han sufrido las dos limítrofes:

Bangla Desh.

Y...

Birmania.

Éste no parece ser el año de suerte de la pobre Birmania (ahora se llama Myanmar). Primero, la dictadura se carga a los monjes manifestantes budistas que pedían libertad. La presidenta electa está secuestrada en su domicilio sin poder salir. El ejército está inmerso en una política de limpieza étnica contra las minorías karen (¿alguien ha visto la última película de Rambo?) y thai... y las inundaciones del ciclón Nargis se cargan a más de 40000 pobres birmanos... y el 65% de sus cosechas de arroz, su alimento principal. Un desastre total. Y el puto gobierno de esos hijos de mala madre de la junta de dictadores... ¡no dejan pasar la ayuda humanitaria! Bueno, la ayuda, sí... ¡pero a los cooperantes de las ONG, no!
Hijos de puta (y que me perdonen las putas).

Jordania.
Ídem que en Egipto. El rey Abdullah II no sabe a dónde acudir a por ayuda.

Tailandia.
En Tailandia, el Ejército protege los almacenes de alimentos para evitar el saqueo.

Pakistán.
El ejército custodia los silos de alimentos. Vuelven las cartillas de racionamiento.

Yemen.
La policía dispara a todo aquel que se acerque a los almacenes de alimentos, sea un hombre... o un camello, vaya.

Filipinas.
Pena, penita, pena. Los filipinos tienen la mala suerte de que no producen alimentos suficientes para la tremenda cantidad de gente que hay en el país. Es un importador nato. Y, como los demás países han prohibido la exportación porque la gente hambrienta es muy peligrosa, pues... que los filipinos tienen un futuro muy negro. ¡Ay, Pilipinas, cómo ti angnyoro en castyliano!

Corea del Norte.
No-hay-co-mi-da. No sé si lo sabíais por las noticias, pero Corea del Norte ya sufrió hambrunas a finales de los 90. Antesdeayer como quien dice. El enano cabrón de Kim Jong-Il (no sé si lo conocéis por parodias como “Team America”) tiene al país sumido en la miseria y aislado del exterior. La última dictadura estalinista del mundo. La economía de este país está que... que no hay economía del país, leche ya. Que entre las inundaciones y la política aislacionista del gobierno de ese dictador... ¡los norcoreanos se ven obligados a comer hierba!  Y sus vecinos surcoreanos nadando en la abundancia y en la libertad democrática. Manda huevos. Lo de este país no tiene nombre. Os aconsejo que leáis el cómic  Pyongyang: A Journey in North Korea, de Guy Delisle. No tiene desperdicio.

Sri Lanka.

Al conflicto con la guerrilla tamil y las subidas de precios de los alimentos, se añade la devastación de las inundaciones.

Indonesia.

Multitud de manifestaciones reclaman al gobierno que contenga los precios de los alimentos.

EUROPA.
Resumiendo para ir rápido. Ha subido el precio de todo, especialmente de la leche y el cereal. En Ucrania, el granero de la vieja Europa, el gobierno ha decidido limitar las exportaciones de grano. Afortunadamente, la política agraria de subsidios de la Unión Europea ha aliviado el impacto de la subida de precios, y nuestros gobiernos tienen más margen para maniobrar. Sé que es una cabronada decir esto, pero las ayudas al campo de la UE han tenido el efecto deseado de evitar una subida incontrolada de los precios. Otra cosa: la tremenda fortaleza del euro ha posibilitado que los agricultores del resto del mundo prefieran vendernos sus cosechas a nosotros, antes que vendérselas a sus paisanos de los países pobres, ya que como nuestra moneda es más fuerte, le sacan más beneficio (más o menos lo que pasa en Argentina con la carne y el grano que exportan).

Resumiendo:

La crisis representa un enorme desafío a la globalización. Nunca he sido pro-globalización y siempre he querido que se controlara... pero es triste que tengan que pegar tiros en la cola del pan para que los gobiernos empiecen a pensárselo. Esta crisis afecta a varios sectores, comprende distintas causas y clases sociales —no únicamente las más desfavorecidas, también a la emergente clase media de las economías en vías de desarrollo— y, por primera vez desde la década de los 70, surge en varios países de forma simultánea. Mucha hambre, en muchos países... a la vez.

No es un problema puntual sino estructural, esto es, que afecta a los cimientos del sistema.

Las causas:
No hay una, sino varias. Como casi siempre.

-El aumento de la demanda en mercados emergentes como China o la India.
En países como China, por ejemplo, la transición nutricional, es decir, la adopción de hábitos alimenticios propios de países desarrollados, ha provocado un aumento del consumo de carne y productos lácteos (antes sólo comían arroz y pollo, básicamente). Al margen de las consecuencias que pueda tener para la salud, el cambio implica un incremento de la demanda de cereales para alimentar al ganado. Es otra de las causas del aumento de los precios. En castellano: que se han puesto a comer a lo occidental (comidas tres veces al día, con carne, fruta y variedad) personas que hasta hace poco comían un solo cuenco de arroz.

-La falta de apoyo al desarrollo agrícola
y la política errónea mantenida durante décadas hacia el campo, perjudicado en favor del crecimiento urbano. Se nos ha olvidado que lo importante no es la fábrica de automóviles o la factoría embotelladora. Lo imprescindible de un país... es que su gente pueda comer. Durante años nos han estado vendiendo que la verdadera riqueza de un país estaba en la industria... Ya. ¿y al campo quién lo apoya? Ahora nos estamos volviendo a dar cuenta... de que el pan es más valioso que un coche o un destornillador. Y a ver si esta vez no se nos olvida.

-Los límites a las exportaciones establecidos por algunos de los principales productores. Por ejemplo, la India. La India produce mucho arroz y lo exporta, sí. Pero si su gente lo necesita para comer, el gobierno no va a ser tan tonto como para dejar que se venda fuera, dejando hambrienta a su población. El gobierno indio (y el bengalí, el tailandés y el vietnamita) han hecho lo que cualquiera haría en su lugar: prohibir vender el arroz fuera de su país. Y si los de fuera no tienen, que se aguanten. Haber plantado.

-El excesivo coste humano y económico que representa el cultivo de algunas fuentes de biocombustibles
, como la caña de azúcar o el maíz, cuyo impacto en el incremento del precio de los alimentos se estima entre el 5% y el 15%. El aumento de los precios también pone al descubierto las tensiones latentes entre las economías emergentes. Brasil, por ejemplo, impulsa el cultivo de biocombustibles como fuente de riqueza y hace proselitismo de ello en África, a pesar del coste medioambiental y humano que supone y la carencia de alimentos esenciales en el continente. ¿Y de dónde sacan los brasileños los biocombustibles? Pues de las cosechas que le sacan a los terrenos quitados a la selva. Eso sí, los biocarburantes pueden ser solución o causa del cambio climático, pero no son la mano negra que se oculta tras la subida de precios de los alimentos en todo el mundo como dicen algunos medios de comunicación, que culpan sólo a los biocombustibles. Aun así, se ha demostrado que los biocombustibles no arreglarán nada, sino que empeorarán la situación. A ese respecto, la ONU ha sido categórica (pidiendo que EEUU y Europa reduzcan la producción de biocombustibles), y los gobiernos no han tardado mucho en aplicarse el cuento. En los últimos meses algunos países de la Unión Europea, como Reino Unido, han lanzado una campaña en contra de los biocombustibles aludiendo que su fabricación no es todo lo sostenible que debiera.  ¡Menos mal! Quiero un sustituto para el petróleo, sí... ¡pero que ese sustituto no sea la comida! Por favorrrrrr... Yo puedo pagar la comida más cara... pero habrá gente que se quede sin comer.


-El aumento del coste del petróleo, que está en máximos históricos. Admitámoslo: si sube el petróleo... sube todo. Si el combustible que usa el tractor que recoge la cosecha y ara el campo se pone más caro... el agricultor le va a pasar el sobrecoste al precio final de su cosecha para compensarlo. ¿Y qué sucede? Que el precio de la cosecha sube. Mucho. Ya vamos por el barril de petróleo a 120$. Y sigue subiendo. Jodido petróleo... O encontramos un sustituto “pero que ya” o nos vamos a arruinar. Esto del petróleo sí que es un problema, y no los hombres tras la cortina de Zeitgeist.

-Otro problema es el incremento del coste de los fertilizantes, que agrava las dificultades que afrontan los agricultores y ha provocado, por ejemplo, que agricultores de África oriental (Somalia, Etiopía, Kenya, Tanzania), que es una región que se está rápidamente desertizando, abandonen sus cultivos. Que no les compensa ponerse a cultivar, vaya.


Visión global.


El sistema agrícola no está preparado para afrontar la crisis tras décadas de olvido y falta de inversión, como denuncia el Banco Mundial. Entre 1980 y 2004 la inversión pública en el sector se redujo a la mitad. Claro, todos preocupados por la industria, la industria, la industria... todos venga a industrializarse...
El patrón de la crisis no es el de una hambruna puntual, sino el de un conflicto complejo que cuestiona el modelo de desarrollo y crecimiento globales. Mierda de globalización... si tanto se dice que es imposible de frenar... por lo menos vamos a hacerla bien, ¿no?

Numerosos gobiernos han respondido a la crisis cerrando sus mercados para asegurar las reservas, suscitando protestas de los organismos comerciales internacionales y de otros países perjudicados por la medida (como Filipinas, que ha protestado enérgicamente ante China y Vietnam por insolidarios). Algunos sectores también abogan por la generalización de los cultivos transgénicos para asegurar cosechas abundantes, como parte de una nueva 'revolución verde', pero cuentan con la oposición de los ecologistas... y con la mía, leñe: si esto se organizara bien no habría que meterse mierda... A ver por qué leches tenemos que tragar con la basura transgénica experimental que a saber qué efectos secundarios tiene en la salud y en el ecosistema, sólo porque el problema es que no hemos previsto la necesidad de comida. Que no intenten aprovechar esto para colarnos los transgénicos, que no vamos a tragar.

El aumento de los precios, al mismo tiempo, tampoco es unánimente criticado. En la lista de los principales productores de arroz destacan países como Indonesia, Bangladesh o Vietnam, respectivamente el tercero, el cuarto y el quinto a escala mundial, según las estadísticas de la FAO. El auge de las materias primas para consumo alimenticio puede suponer una oportunidad para los agricultores, sostienen algunas voces. Algunas... los que están muriéndose de hambre no están de acuerdo.
«Es un momento crucial», señala un productor de arroz tailandés en 'The Economist'. «Contará la historia de quiénes sobrevivirán y quiénes no».

«Si los precios de los alimentos siguen aumentando, cientos de miles de personas van a morir de hambre», advierte el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn. El espectacular incremento del coste del arroz, el maíz o la harina está creando situaciones insostenibles en los países en desarrollo, que tienen auténticos problemas para abastecer a su población. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) necesitará unos 400 millones de euros para hacer frente de forma urgente a la necesidad de comida. En Haití, Egipto o Camerún, decenas de personas han muerto en las algaradas provocadas por las llamadas 'revueltas del pan'. Se avecina un periodo de inestabilidad social marcado por el hambre.

Con el saco de arroz y el de harina por las nubes, muchos ciudadanos de países en desarrollo no han visto otra solución que salir a la calle a protestar. Y de mala manera. La espectacular subida de los productos básicos tiene en jaque a decenas de gobiernos mientras la inestabilidad y la incertidumbre son el pan de cada día, a falta de otro pan. A mediados de abril se produjo en Haití la primera caída de un Ejecutivo motivada por el actual alza de precios. La paz social de 37 países está en juego con los llamados motines del hambre.

Hablando en plata: aquí pintan bastos. Va a haber “hondonadas” de ostias. Esto va a acabar como el rosario de la aurora... a garrotazo limpio. Esto huele mal, vienen nubarrones muy negros y... que está la cosa muy chunga.

Y va a ir a peor si no hacemos algo para arreglarlo PERO QUE YA. Ya mismo. Ahora. Así que, hecho el análisis, vamos a lo importante:

SOLUCIONES: Porque de poco sirve criticar si no arreglamos el problema.

Lo primero, evidentemente, es ponerse a plantar cereales y aumentar la producción. Si hay que mandar tractores a la India, se mandan. Si hay que subvencionar el campo, se subvenciona... no me gusta la idea de subvencionar el cultivo, pero la alternativa es depender de la producción de países a los que una inundación o sequía destroza la cosecha. Mi condumio que se produzca en MI casa (que es Europa), y vigilado por leyes europeas. Ni qué decir tiene que YA tienen que estar los políticos en el parlamento europeo eliminando las cuotas sobre la producción de alimentos. Si falta comida, todos a una a producir más.

Lo segundo:
no se puede gastar comida en tonterías ni en cosas que no son para comer. Se acabaron los biocombustibles: son un peligro para las personas. Hay que buscar un sustituto para el petróleo, pero no puede ser lo que nos hemos de llevar a la boca.

Lo tercero:
hay que buscar un sustituto para el petróleo URGENTEMENTE. El precio del petróleo influye muchísimo en el precio de todo lo demás, necesitamos una forma de mover los tractores y llevar las cosas de un lado a otro que no cueste 120 dólares el barril. El petróleo no se ha acabado... pero ya no es rentable. Ahora mismo existen coches eléctricos funcionales, así que el tractor eléctrico funcional no puede estar muy lejos. Por cierto... Si queréis mi opinión de lo que es un buen documental, he aquí el principio del excelente Who killed the electric car? O, ¿Quién mató al coche eléctrico? No lo encuentro en castellano, si alguien lo consigue, por favor que me pase el vínculo.

Este documental nos muestra algo que muchos no sabíamos y que tiene inmenso delito... Existen coches eléctricos funcionales desde finales de los 90. Y fueron destruidos.

Alguien estará pensando que “aunque el coche sea eléctrico, necesita electricidad para moverse”. Cierto, pero la electricidad es más eficiente de producir en una central eléctrica que la energía de un coche. Si una central de petróleo tiene que producir energía para mover un coche eléctrico, gastará menos petróleo que el motor de combustión del coche. ¿Por qué? Porque la central eléctrica es muy eficiente, ya que está hecha para producir el máximo de electricidad, mientras que el motor de combustión interna de un coche está hecho para moverse... y desperdicia muchísima energía.

Por supuesto, luego hay que ponerse a investigar en una fuente de energía limpia... o gastamos menos y tratamos de hacer las renovables viables (de momento producen poco), o echamos más dinero y recursos humanos en la búsqueda del reactor de fusión. Ahora mismo están montando uno en Francia, el ITER, que cuesta mil millones de euros al año. Aunque la cifra parezca exagerada, no es caro, un avión eurofighter son algo menos de 90 millones, y eso sin contar lo que se habrá invertido en investigación para producirlo... si podemos gastar  88 millones de euros en inventar un avioncito para matar más y mejor, podemos pagar para investigar nuevas fuentes de energía. COÑO YA.

Lo cuarto: Guardar para años malos. Esto es algo que no se hacía desde hace décadas, pero vamos a tener que recuperar los silos de almacenamiento y guardar grano de un año para otro por si llegan épocas malas. Esto es básico y se ha olvidado por la dejadez y la inopia de muchos gobernantes y productores, que se creen que todos los años van a ser buenos. Hay que ser previsores y recuperar los silos, que llevan utilizándose desde que la humanidad supo hacer muros.

Lo quinto: Acabar con el intermediario o limitar sus beneficios. Si es necesario que el Estado se encargue de la distribución hasta que los intermediarios aprendan a no ser tan chorizos, que así sea, para eso quiero el Estado. No es de recibo que estén los agricultores quejándose porque les pagan poco y los consumidores quejándonos porque está todo muy caro. Alguien se está haciendo rico de por medio, y eso tiene que acabar. La especulación siempre es mala, pero no es lo mismo especular con acciones de nintendo que con los tomates. No podemos permitirlo.

Si alguien tiene algo que aportar, será más que bienvenido. Ya sabéis que podéis informar en los comentarios

Un saludo y... no tiréis la comida.


Fuentes:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/04/24/ciencia/1209058369.html
http://www.elmundo.es/especiales/2008/04/internacional/crisis_alimentos/crisis_hambre.html
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/04/15/internacional/1208276269.html
http://www.economist.com/world/la/displaystory.cfm?story_id=10925670
http://www.economist.com/world/la/displaystory.cfm?story_id=11293743
http://www.economist.com/opinion/displaystory.cfm?story_id=10925509
http://www.economist.com/world/international/displaystory.cfm?story_id=11332931
http://www.economist.com/world/asia/displaystory.cfm?story_id=11332728
http://www.economist.com/world/asia/displaystory.cfm?story_id=11332771
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